Un olímpico en el básquet pitiuso (Diario de Ibiza)

Las pistas de baloncesto de Ibiza y Formentera están de enhorabuena. Aunque muchos lo desconocen, desde hace unos años una auténtica figura del básquet europeo de principios de siglo luce su excelente muñeca y su particular carácter por los pabellones pitiusos: se trata del mítico base italiano Gianmarco Pozzecco, medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, subcampeón de la Euroliga ese mismo año con el Fortitudo Bologna y jugador «durante 20 días», como él mismo recuerda, del CAI Zaragoza solo un año después de dichos éxitos tras discutir con el que era su técnico en Bolonia.

Pozzecco, que destacó fuera y dentro de las pistas por su naturaleza indomable, reside desde este año junto a su prometida en Formentera, donde asegura atravesar por uno de los momentos más felices de su vida y donde disfruta de su gran pasión en la liga privada Ibizabasketball.

Tras varios años como entrenador en su país natal decidió cambiar el rumbo a su vida y sentar residencia en Formentera, «un sueño» que al fin está haciendo realidad. «Antes no podía ser porque jugaba y después entrenaba al baloncesto. Ahora tengo a mi prometida, que es de Valencia, y nuestro sueño era venir a Formentera», explica Pozzecco durante el descanso del partido que disputa su equipo, el Formentera, en el pabellón ibicenco de es Pratet.

Asegura sentirse mimetizado con el entorno y las costumbres locales y, a diferencia de buena parte de sus compatriotas, prefiere la temporada media y baja al verano pitiuso. «No me gusta mucho el verano ni los italianos que están en Formentera. Me gusta una parte de ellos pero lo que realmente me gusta es la isla y la disfruto más en invierno. De broma digo en Ca Marí, donde resido, que yo ‘soc pagès’. Ahora estoy empadronado aquí y pago mis impuestos en España. Como Scariolo (seleccionador nacional) tengo la doble nacionalidad para jugar y entrenar en España», argumenta entre risas haciendo gala de su desparpajo.

«Me encanta el estilo de vida de la gente de Formentera. Desde el presidente Jaume [Ferrer] hasta el último vecino de la isla», prosigue el mítico base que llagara a jugar hasta 2007 con el Khimki ruso. Pozzecco no se muerde la lengua y critica a los italianos «que se pasean muy estirados en verano por Formentera, con su rolex y la camisa así [hace un gesto chulesco]». «Es lo contrario al español, que es una persona muy simple», puntualiza antes de argumentar su predilección por «lugares muy tradicionales» de la menor de las Pitiusas donde le gusta sentarse a hablar con «la gente mayor».

«Durante el verano está lleno de gente y vienen amigos que conozco y debo salir con ellos también. Pero ahora estoy de puta madre. Me gusta jugar con los chicos y estar con ellos. Ahora estoy en un periodo muy feliz de mi vida de poder vivir en Formentera. Me gusta lo tradicional, no tan turístico aunque vaya a restaurantes muy buenos de amigos italianos, pero sitios como el Hostal Rafal, el Verdera, Can Dani? Lugares sencillos y con gente de aquí es realmente lo que me gusta», apostilla.

Reconocido en las pistas

‘Il Poz’ o la ‘Mosca Atómica’, como era conocido en las canchas, juega ahora con el Formentera en la liga privada sénior de baloncesto Ibizabasketball, competición en la que también figuran otros ‘ilustres’ como los hermanos De la Osa, Ángel Pascual o Jorge Rosa, entre otros. Ya ha disputado tres jornadas en las que ha conducido a su equipo al pleno de victorias, llegando a anotar 47 puntos en un solo encuentro. En todos ellos su equipo ha superado los 90 puntos de anotación.

«Los rivales yo pienso que saben quién soy porque alguien les habrá dicho o porque lo han visto a través de Facebook o la prensa», sostiene Pozzecco, que vuelve a lanzar un dardo hacia su país natal, donde «todo el mundo habla de que ahora con 45 años vuelvo a jugar al baloncesto solo porque han visto algo a través de Facebook». «Esto no es profesional, pero en Italia son tontos y le dan más importancia. Juego aquí para divertirme y porque me gusta ganar. Me gusta jugar bien porque tengo la mentalidad que tenía siempre. No me gusta jugar por jugar, me gusta empeñarme para ganar», subraya este genio y figura de las pistas.

Su carácter le ha jugado algunas malas pasadas. Tras conquistar sendas platas en Atenas con su selección y en la Final Four de la Euroliga con el Fortitudo, en 2004, prefirió abandonar la elite y fichar por el CAI Zaragoza de la liga LEB a acatar las órdenes de su entrenador, con quien había discutido, en el histórico club de Bologna. También saltó a las televisiones de medio mundo por una rueda de prensa en la que, ya como técnico, se muestra furioso y colérico por la supuesta falta de ‘fair-play’ de su rival. «El problema es que estoy muy tonto», dice entre risas.

«Cuando uno está tonto está tonto siempre, el problema es que haces cosas de tontos. Ahora tengo una casa en Formentera y estoy muy contento por ello, pues ayer abrí la manguera y me olvidé de cerrarla y esta mañana tenía el agua hasta las rodillas. Soy tonto, cuando a los españoles se lo digo se creen que es de broma, pero es verdad», relata con una sonrisa de oreja a oreja. Ahora es feliz en Formentera, donde guarda una mochila cargada de éxitos y recuerdos, y eso es lo que cuenta.

Diario de Ibiza.

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