Joan Sillero, El Reciclador.

Joan Sillero y Luis Coronado.

Quedaban a penas unos segundos para la conclusión del Formentera-Can Cantó, primer partido de la jornada de la Liga Ibizabasketball. El electrónico reflejaba empate a 69 pero Can Cantó había desperdiciado más de 20 puntos de ventaja. Aún así, una falta innecesaria en medio campo devolvió el mando en el marcador a Can Cantó con el tiempo ya cumplido. Al final, 69 a 72 para el nuevo Can Cantó Legends.

En ese equipo ejerce su última faceta Joan, la de jugador-entrenador, aunque últimamente se le vea más de entrenador debido a unos problemillas en una rodilla. El enésimo proyecto de Sillero funciona. Ha cogido un puñado de jugadores desperdigados por la isla y ha configurado un equipo. Los que le conocen dicen que así es como se siente inspirado, construyendo desde la nada. Esta afición convertida en virtud no es nueva para Joan; ya lo hizo con la liga.

Hace cuatro años de Liga Senior de Ibiza, en estado crítico desde tiempos inmemorables, moría sin remedio. ¿La estocada final? La elevada ficha que entre arbitrajes y seguro exigía la Federación. Aquella liga aunaba seniors y juniors y en un buen año podía juntar 8 equipos. Sillero, en un papel muy secundario por aquel entonces, dio un paso al frente y juntos a otros “revolucionarios” (Adrián Rubio) configuraron la Liga (privada) Ibizabasketball. El baloncesto alcanzó una dimensión desconocida en la isla. Acostumbrados a que los únicos que podían llenar un pabellón eran los derbis Salines-Tanit y Salines-Sa Graduada de Primera, o el Eivissa Bàsquet de EBA o el PDV de Silvia Morales y Sancho Little, ahora Es Pratet se llenaba para ver un All Star senior en los que participaban Norris, Arlaucas, Villacampa…

En la actualidad la Liga privada cuenta con 10 equipos senior. Todos con equipaciones personalizadas, balón oficial, dos árbitros formados y un coordinador, Luis Coronado, que asume gran parte de la responsabilidad de que la jornada trascurra con normalidad. Los jugadores cuentan con la seguridad de que si la liga pone un partido a una hora ese partido se jugará (cosa que antaño no se garantizaba debido a los constantes tiras y aflojas de la Federación con los árbitros). Joan había arreglado un juguete roto.

También le caen críticas. Quejas que llegan desde los mismos jugadores que se habían quedado sin liga en forma de horarios, calendario o sistema de competición. Pero es que la queja es el deporte nacional en España.

Me comentaba un viejo amigo este mismo domingo en la grada de Es Pratet que el baloncesto en Ibiza dura lo que duran las personas que lo llevan. Valga el ejemplo de Sa Graduada. Sa Graduada duró lo que duró Lluís, Ibibasket durará lo que dure yo y la Liga Ibizabasketball durará lo que dure Joan. Y si no tiempo al tiempo.